miércoles, 7 de marzo de 2012

CREATIVIDAD

Hace unos días celebramos, en familia, el 4º cumpleaños de Julia, la mayor de mis sobrinas nietas…

Al poco rato de llegar a su casa, mientras aún procedíamos a los saludos, comentarios y preguntas de rigor, mi sobrina se me acercó y me dijo que tenía un regalo para mí… Un tanto sorprendido y expectante, la observé mientras rebuscaba en su mesita multiuso (donde, de forma “ordenada”, amontonaba cuentos, juguetes y demás cachivaches de difícil clasificación)…

Por fin, se volvió hacia mí, mostrándome, orgullosa, una pequeña hoja de libreta, cuidadosamente doblada y plegada… -Es un dibujo que he hecho para ti-, me aclaró… Desdoblando aquella pequeña hoja, pude contemplar aquel delicioso y entrañable dibujo que representaba un personaje saltando con evidentes muestras de alegría y satisfacción… Con la debida prudencia y alguna que otra duda (o muchas), le pregunté de quien se trataba… -Tito, ¡es Dora!-, me contestó… Aunque traté de ocultar mi total ignorancia sobre la tal Dora, ella debió notar algo, porque inmediatamente, y con absoluta paciencia, comenzó a explicarme de quien se trataba (la niña protagonista de unos dibujos que le gustaban mucho)

Cuando acabó sus explicaciones, tras elogiar su dibujo y agradecerle el regalo, le dije que lo iba a guardar como recuerdo… Ella me miró (creo que un tanto sorprendida y sospecho que algo incrédula), y me contestó, -vale, tito-… y nos dimos un beso…

Supongo que Julia nunca me volverá a preguntar por su dibujo, y aún menos si cumplí mi palabra de guardarlo… Es más, acostumbrada (por su corta edad), a hacer todo tipo de dibujos, y a compartirlos de forma gratuita y altruista (como una necesidad propia de expresarse y regalarse, sin esperar, todavía, una determinada respuesta ajena), lo más probable es que se olvidara de cuanto hablamos, al poco tiempo de haberlo hecho…


A pesar de ello, y sin ninguna obligación especial por mi parte, he decidido cumplir, en este caso, mi palabra dada… Y qué mejor sitio para hacerlo que este curioso cajón sin fondo y virtual, donde (además de guardar), los recuerdos propios son fáciles de entremezclar y confundir con los recuerdos ajenos, para ir conformando parte de una memoria más colectiva…

Mientras realizo los pequeños preparativos para adecuar el dibujo a este medio, no he podido dejar de pensar en la facilidad, predisposición y entusiasmo que todos los críos pequeños tienen (y hemos tenido) a la hora de expresarse a través de cualquier forma y medio que tengan a su alcance… Igualmente, no puedo dejar de pensar que, con el paso de los años, esta predisposición se va reduciendo drástica y aceleradamente, hasta el punto de poder afirmarse (sin riesgo a equivocarnos en exceso), que sólo una minoría de adultos mantienen, mínimamente, semejante entusiasmo…

No dejo de pensar en que a un crío pequeño, sus padres han de “vigilarlo”, si no desean ver las paredes de sus casas convertidas en prolíficas pinacotecas, atiborradas de obras artísticas… Mientras que un adulto sometido a la “insoportable presión” de garabatear un papel en blanco, suele ser presa del pánico, los temblores y los sudores fríos que caracterizan cualquier situación agónica (en algunos casos, hasta puede que se les afloje alguna barrera evacuatoria)

Por ello, no puedo dejar de pensar que “algo” raro y extraño debe suceder durante el proceso educativo y socializador que todos (de una u otra manera), nos vemos obligados a transitar, en pos de nuestra “ansiada y celebrada” condición de adultos… Algo raro que convierte nuestro posible entusiasmo en probable inhibición y miedo… Algo extraño que convierte nuestra indudable y generalizada capacidad de expresión, en la incierta y exclusiva posesión de un don, al alcance de muy pocos… Algo raro y extraño que convierte nuestros deseos de gratuidad y nuestra necesidad de compartirnos, en valores a juzgar desde su rentabilización y su consideración como éxitos o fracasos…


Hace no mucho, una amiga me preguntó qué era, para mí, la Creatividad (así, con mayúscula)… Le contesté que, con mayúscula, quizás no sabría definirla exactamente… Lo que sí creo tener claro es que la creatividad (sin mayúscula alguna que la cuantifique ni la cualifique), no es más que el resultado de una decisión y una opción: no renunciar a nuestras múltiples capacidades de expresión e imaginación… no renunciar al aprendizaje y el enriquecimiento (propio y ajeno) que nos proporciona el ejercicio de dichas capacidades… no renunciar al entusiasmo, la motivación, la satisfacción y hasta la diversión que estas capacidades nos ofrecen y posibilitan…

Esta es la creatividad que a mí, personalmente, más me interesa… La otra, la que va con mayúscula, seguro que también existe y tiene su más que indudable importancia… Pero igual esa Creatividad (cualificada, cuantificada y minoritaria) es sólo una posible consecuencia lógica de esta otra creatividad que siempre estuvo y seguirá estando al alcance y disponibilidad de todos…


Casualmente, en aquella celebración familiar y cumpleañera también estaba Reyes…
(lo de “casualmente” es un decir, porque Reyes es tío abuelo de Julia y cuñado mío, che... :)

6 comentarios:

G a b y* :

Me encantó tu entrada Javier, por todo lo que implica. He trabajado con niños mucho tiempo, por lo que bien sé cuánto significa todo tipo de expresión a edades tempranas y el contenido afectivo que tienen esos papeles garabateados con significados que a veces se nos pasan por alto. Son realmente muy importantes para el niño que nos lo ofrece (a propósito, se trata de Dora la Exploradora, che!)y deben serlo también para quienes lo recibimos (todo un halago de creatividad y cariño). Es cierto que con el tiempo se va perdiendo ese detalle de regalar una creación personal y por lo que percibo, influye la falta de valorización que pueden sentir que va a tener un sencillo dibujo (sigo hablando de niños pero a medida que van creciendo)al ir enfrentando la realidad consumista que padecemos.
Mi hija seguiría dibujando y obsequiando ilustraciones propias si a su entender, es muy "poquito" si se lo compara con algo que se haya ido a comprar y tenga un valor importante o una utilidad significativa ( un perfume, una corbata, un bolso, en fin). Así que después de determinada edad esos preciosos detalles se van perdiendo. Por eso, admiro que hayas expuesto la ilustración de Julia -ella tiene que saber que su obra está en internet a la vista de todos! La hará sentir una artista y agradecerá de corazón semejante reconocimiento! En cuanto a la creatividad, concuerdo plenamente con tus palabras.
Un besito al vuelo!
Gaby*

Neogeminis :

Hola Javier!
Siempre creí que los dibujos infantiles tienen una soltura particular digna de ser considerada, algo quesería muy bueno estimular en lugar de limitar. si nos ponemos a pensar, no pocos adultos cometen el errorde indicar, por ejemplo, a un niño que pinta de azul las hojas del árbol que ha dibujado, que en realidad no hay árboles con hojas de ese color por lo que los conminamos a colorearlos de verde, o sea le "inyectamos" una buena dosis de realidad que sin duda colabora en el aplastamiento de esa natural libertad creadora con la que nacen y luego se modera.
No sé si será posible o conveniente para su realización personal el dejar de marcarles esas pautas convencionales que estipulamos como adecuadas dentro de los códigos de expresión y comunicación, lo cierto es que con el correr de los años los chicos van filtrando su espontaneidad por el cedazo de los esquemas y prototipos que les damos "masticados". Una verdadera lástima...


un abrazo!

Anny :

Hola Javvy, me hiciste recordar la epoca en que mi peque empezaba a dibujar, yo me lo llevaba por las tardes a mi clinica, empezaba como ginecologa mi desempeño y la clientela aun era bastante poca,de esa cuenta el sentado en mi escritorio rasgaba papelito y papelito y dibujaba, yo guardaba los papelitos, uno de mis colegas me decia pu....y que pensas hacer con todo eso, jajaja, yo me reia y no respondia...al final no guarde ni una sola.
Definitivamente son creativos, yo no se si lo fui alguna ves en ese sentido pero si recuerdo claramente que todas las noches, al terminar de cenar, sentaba a mis dos abuelitos, padres de crianza, a la orilla de la cama, jalaba una silla que colocaba frente a ellos y un espejo y empezaba a bailar mientras cantaba, alli viene, la negra celina si, bailando esta cumbia si, y hecha una lombriz recibia sus aplausos.
A la fecha persiste esa creatividad en el baile, no me inmuto, me suelto y el mundo es mio!
Un beso pedacito de gente
Anny

Anny :

Pd. besos par de bonitas y andariegas mujeres del barrio! las quiero

Neogéminis :

Sr Javier... vengo en nombre del Sr Flin a avisarle que tiene allí para usted un premio cadena -seguro que le gustan mucho!!! jejeje...yo solamente cumplo con el cometido del aviso...después lo dejo en libertad de acción para hacer como le guste!
un abrazo!

Javier D :

…Guéeeee.. pues se agradece ese premio de “LOK@S por tu BLOG”, Mónica.. en efecto, hay que estarlo, un poco, para obsequiarme con ese reconocimiento.. ejej.. Claro que viniendo del Flin (y más que probablemente, influido por el Fido), no es tan de extrañá.. ejej.. ahora me paso por allá, a recogerlo.. y de paso, le canto, un poco, las cuarenta al Flin.. ejej..
Un abrazo y graciaas
PD: le enviaré un mensaje al SBES, porque si se entera de que nos han premiao y no le he dicho ná, ya me puedo ir preparando, che.. :)