Hace uno par de años, y por estas fechas, el Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, puso en marcha la campaña "!PREPÁRATE, MADRID! o !MADRID, PREPÁRATE! (que no sé si significan lo mismo).. No se trataba de una campaña para que a los ciudadanos madrileños no les pillaran, desprevenidos, las inminentes y siempre peligrosas Fiestas Navideñas. Se trataba, básicamente, de una campaña para exhortar a los ciudadanos a estar preparados para una "posible tragedia colectiva": incendios, inundaciones, terremotos, accidentes nucleares, ataques terroristas.. Dicha campaña, proponía a los ciudadanos que tuvieran, siempre, preparada y a mano, una mochila de supervivencia, con no sé cuantos ni qué contenidos (pido disculpas por mi falta de información).. Desconozco el nivel de seguimiento y respuesta que dicha campaña tuvo entre los ciudadanos a los que iba dirigida.. Tan sólo tengo información de la buenísima acogida que tuvo entre fabricante, proveedores y vendedores de mochilas (se rumorea que hasta pensaron en fusionarse para entrar y cotizar en Bolsa, y solucionar la actual crisis económica mundial, ellos solos y sin ayuda de nadie).
Uno de los programas más longevos y con mayores reconocimientos de la televisión española, llevaba por nombre "Saber Vivir", y se emitía en horario matinal.. Nunca fui espectador de dicho programa, pero por casualidad (a lo largo de tantos años), tuve ocasión de ver algunos retazos del mismo.. Diariamente, y con el lema de "más vale prevenir que curar", dicho programa repasaba (una y otra vez, de arriba a abajo, y de derecha a izquierda), todos y cada uno de los infinitos males, enfermedades y hábitos peligrosos de todo tipo que nos acechan a lo largo de nuestra existencia.. Posteriormente, y tras promover el acojono colectivo, enseñaban y apremiaban a los espectadores a vivir "sanamente".. Un programa y unos objetivos totalmente elogiables, y a los que únicamente se les podría poner una pequeña pega: el horario de su emisión (infantil, por un lado, y jubiláutico, por el otro)... Creo, humildemente, que su horario ideal debiera haber sido el "nocturno", y debería haberse recomendado para los aficionados a las emociones fuertes y al cine de terror o incluso "gore".. Yo supongo que los profesionales de la salud, en principio, debían de estar muy agradecidos a este tipo de programas que tanto contribuyen a la tarea educativa y preventiva... digo "en principio", porque sospecho que dicho agradecimiento se ha ido tornando, con el tiempo, en todo tipo de lamentos al comprobar cómo sus consultas y servicios (hasta los más urgentes), se ven colapsados por todo tipo de aprensivos sobreinformados e hipocondríacos exaltados que acuden, masivamente y cada día, al menor síntoma de catarro, o exigiendo pruebas y tratamientos (a ser posibles avanzadas y costosas) para "resolver milagrosamente" problemas irresolubles o prevenir males inexistentes..
Podríamos continuar poniendo ejemplos... e ir incrementando, al mismo tiempo, la gravedad y las consecuencias de los mismos... Hasta llegar a las vergonzosas y despreciables "guerras preventivas" (auténticos crímenes contra la humanidad), las "limpiezas étnicas" (genocidios), las variadas "guerras de liberación" (terrorismos de todo tipo), la persecución y estigmatización de colectivos humanos (xenofobias), la eliminación de libertades individuales y colectivas (dictaduras), la instauración, apoyo y mantenimiento de los grandes grupos de poder (oligarquías), el rechazo a los avances y descubrimientos humanos (tradicionalismos), la inhabilitación de la convivencia y la comunicación con los "otros", el sectarismo, el gregarismo..
Todo ello producto del miedo obsesivo y desproporcionado, de su fomento, utilización y manipulación.



Las enciclopedias y diccionarios recogen la "hipocondría" como la enfermedad que sufren aquellas personas obsesionadas con la idea de padecer todo tipo de males, agravando los que realmente padecen e imaginando los que ni tan siquiera existen.. No estaría demás que estos instrumentos de la lengua ampliaran esta definición, sobre todo en lo referente al objeto de dicha obsesión compulsiva: porque no es la salud el único objeto de la misma y, modestamente, creo que tampoco es el más extendido, ni el más "grave o peligroso"..
Sin ir más lejos, en mi caso, mi obsesión podría ser el miedo mismo..
Me da miedo llegar a vivir con miedo..
Y aún me dan mucho más miedo aquellos que viven instalados en dicho miedo..
Me repugnan aquellos que viven del miedo de los demás,
aquellos que lo provocan y lo acrecientan,
aquellos que lo rentabilizan con el mayor descaro y sin-vergüenza alguna..
Me rebela el caudaloso reguero de víctimas que dicho miedo va dejando siempre tras su paso..
Me agotan las frustraciones, desilusiones y desesperanzas que el miedo siembra entre nosotros, cada día, cada momento..
Me da miedo llegar a vivir con miedo..
Y aún me dan mucho más miedo aquellos que viven instalados en dicho miedo..
Me repugnan aquellos que viven del miedo de los demás,
aquellos que lo provocan y lo acrecientan,
aquellos que lo rentabilizan con el mayor descaro y sin-vergüenza alguna..
Me rebela el caudaloso reguero de víctimas que dicho miedo va dejando siempre tras su paso..
Me agotan las frustraciones, desilusiones y desesperanzas que el miedo siembra entre nosotros, cada día, cada momento..



Hace años, en las paredes de los bares menos suntuosos, solía colgar un azulejo con una frase que rezaba así:
"No te preocupes mucho por la vida, porque no saldrás vivo de ella"
Quizás fuera una visión algo extrema... tan extrema como la hipocondría (y opuesta a ella)..
Pero entre ambos extremos (el de la Cigarra y el de la Hormiga), debe haber toda una gama de posibles opciones y actitudes ante la vida..
la mía, probablemente, quizás estuvo siempre más cerca de la primera que de la segunda..
"No te preocupes mucho por la vida, porque no saldrás vivo de ella"
Quizás fuera una visión algo extrema... tan extrema como la hipocondría (y opuesta a ella)..
Pero entre ambos extremos (el de la Cigarra y el de la Hormiga), debe haber toda una gama de posibles opciones y actitudes ante la vida..
la mía, probablemente, quizás estuvo siempre más cerca de la primera que de la segunda..
(Quien sabe, quizás tuvo algo que ver que, en mi juventud, disfruté mucho entre aquellos pequeños, vitales y acogedores bares..)