viernes, 14 de octubre de 2011

PENSAR y DECIR

Lo reconozco, siempre he sido un poco adicto a pensar lo que digo
(es otro de mis muchos y perjudiciales vicios)…

Al contrario de lo que suele afirmarse, no creo que se deba a ningún tipo de autocensura…
De hecho, nunca me siento más libre que cuando digo algo que he pensado,
quizás sea porque siento que corro menos riesgos de repetir propagandas o estereotipos de otros…

Tampoco creo que sea por el lógico temor a equivocarme o poder hacer el ridículo…
De hecho, nunca me he equivocado más que cuando pensaba lo que decía,
quizás resulte más cómodo y seguro no pensar en exceso…y sí, utilizar caminos ya establecidos…

Tampoco creo que sea por ninguna elevada pretensión intelectual…
De hecho, siempre he creído que el pensamiento no sólo se alimenta en los libros y las escuelas,
quizás sea porque el pensamiento se puede alimentar de infinitas maneras…

Tampoco creo que sea por alguna predilección o atracción por lo inútil…
De hecho, nunca he hecho nada más útil que intentar pensar, aunque fuera en algo inútil,
quizás sea porque el pensamiento, además de alimentarse, alimenta cada acto y cada instante…

Creo que es porque cuando pienso lo que digo (y lo que no digo),
lo hago mío (aunque en principio también pueda ser de otro)…
Creo que al hacerlo mío, puedo enriquecer mi propio pensamiento…
y, a veces, hasta puedo atreverme a soñar en compartirlo con los demás.


Lo reconozco, fui un poco adicto a decir cuanto pensaba
(Fue otro de mis perjudiciales vicios, pero hace tiempo que conseguí dejarlo)…

Al contrario de lo que pudiera parecer, no creo que lo dejara por ningún tipo de autocensura...
De hecho, sigo diciendo lo que pienso, cuando pienso que es necesario decirlo,
o cuando me sale del alma decirlo, aunque no sea necesario…

Tampoco creo que lo dejara por el lógico temor a equivocarme o poder hacer el ridículo...
De hecho, sigo equivocándome, igualmente, ahora que no digo todo aquello pienso,
quizás sea porque sigo pensando cuanto digo…

Tampoco creo que lo dejara por ninguna elevada consideración intelectual…
De hecho, decir cuanto se piensa me parece, hoy, una pretensión bastante inútil,
e incluso peligrosa, desde cualquier punto de vista…

Tampoco creo que lo dejara por cansancio, aburrimiento o instinto de supervivencia alguno…
De hecho, mis perspectivas de supervivencia, creo que siempre han sido las mismas,
no dependían de lo que decía… quizás sí de lo que pensaba…

Creo que decir cuanto se piensa, no siempre es importante, ni necesario,
y en muchos casos, ni tan siquiera útil, ni conveniente…
Lo que sí creo que es importante y fundamental, es buscar (o encontrar)
un sentido a aquello que se dice…
Y no importa si dicho sentido lo buscamos en nosotros mismos o lo hallamos en los demás…



7 comentarios:

Neogeminis :

En la llamada era de la comunicación, parecería ser que el contenido de lo que se comunica tienen mucho menos importancia que la estridencia y la dispersión con que nos llega el flujo comunicacional.
La variedad de rings que nos alteran los silencios en que nos sumergimos estando unos al lado del otro, -casi ignorándonos- nos dan una equivocada idea de lo que en realidad es incomunicación.

Hace poco lei una frase -que con mucha justeza podría aplicarse a los argentinos, por supuesto- que alude a que cualquiera y sin saber, habla de lo que sea, hasta pretendiendo dar cátedra. Se le ponen micrófonos a cualquier "susodicho" que atraviese 15 minutos de fama mediática y con gran soltura opinan y aconsejan de lo que sea, total, da lo mismo.
La frase es esta:
"Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar”
(Manuel Azaña)" creo que es muy elocuente.

Un abrazo gigante

Anny :

mmmm, pensándolo bien, creo que no pienso nada, jaja mejor te digo que, generalmente yo acostumbro hablar sin pensarlo mucho, es en ciertas circunstancias y con determinadas personas con quien me lo pienso, porque mido consecuencias,porque conozco susceptibilidades, ahora bien, cuando estoy molesta o me siento herida por alguien, entonces no digo nada pensado ni sin pensar, me callo, porque sin necesidad de levantar la voz ni decir groserias puedo ser sumamente hiriente, lo que dices una vez dicho no tiene retorno y puedes arrepentirte.
Claro que me he equivocado, pero no pasa de alli y, tratando de arreglar la metida de pata como que me hundo mas, entonces mejor me da por reir y callar!
Un beso peacito de gente!
wi wish you a merry ch.....
me voy cantando
Anny

Javier D :

Hola Mónica,
sí que es elocuente la frase, che.. yo, incluso me atrevería a ir un poco más lejos.. el silencio que se produciría, muy probablemente, podría hacer cundir el desasosiego, la angustia y hasta el pánico, entre todos.. ejej.. Por ello, y por el miedito que me causaría tanto silencio, casi que prefiero asociar el “pensar” y el “decir”, no tanto al conocimiento o el saber, sino a las vivencias y las experiencias.. De éstas, todos tenemos muchas y sobre ilimitados aspectos.. Sobre ellas todos podemos "pensar y decir".. y al hacerlo, enriquecernos y compartirnos..

Hola Anny,
Bué, igual sería interesante no confundir, siempre, el decir y el hablar.. también los gestos, las formas y hasta los silencios forman parte del “decir”.. y como señalas, a veces, dicen mucho más que las propias palabras..
PD: en cuanto a que “no sueles pensar mucho”, bué, tú sabrás lo que haces.. ejej.. al menos espero que, en tu consulta y con tus pacientes, hagas una excepción con los pobrecillos.. ejejej.. porque si no, qué miedito, che.. :)

Un abrazo grande pa las dos

Anny :

jajja, bien dijo la Alci, eres un exageraoo, jaja es que te imaginas que yo me quede pensando en los anteojos del gallo con mis pacientes, primero se van de la clinica y yo en el limbo, jajjaaj. No chiquito, pienso, claro que pienso, pero tampoco es que no suelte ni la o antes de pensarla por dioooos!!! un abrazo

Cuentame un cuento :

Yo también soy adicta a decir lo que pienso y eso me trae muchos problemas,pero que cada palo aguante su vela,porque yo soy como soy le guste a quien le guste, así que nunca debes de dejar de decir lo que piensas ni autocensurarte,un abrazo¡¡

G a b y* :

Pienso Javier, que lo que aquí compartes, tiene mucho sentido. Por lo que veo tienes muy en claro tus pensamientos!
Pues, en mi haber tengo cosas dichas sin pensar y otras pre-caviladas con anticipación, sopesadas desde todos sus ángulos. En fin, de ambas formas,tengo que admitir que muchas veces hubiera sido mejor no decir nada o, haber dicho lo que opté por callar, y es que siento, que hay un recorrido entre lo que se piensa decir hasta que llega a la boca para tornarse en palabra que debe ser salvado, ya que no siempre sale lo que se pensó, o surge en el camino la espontaneidad a meter el rabo.
No es fácil. Por eso me resulta más práctico expresar por escrito lo que pienso... aunque también cada dos por tres digo cualquier cosa menos lo que estoy pensando!
Qué complicadaaaaa!!!
Besitos al vuelo!
Gaby*

Javier D :

Hola Leo,
es cierto que “no decir cuanto se piensa”, siempre puede ser considerado una forma de autocensura.. pero iualmente creo que existen infinidad de factores que pueden matizar y cualificar dicha autocensura.. En mi caso, lo achacaría más a la rentabilización del esfuerzo.. A estas alturas de mi vida, creo que trato de cuidar una cierta utilidad de lo que digo, donde lo digo y con quien lo digo.. Aunque también reconozco que no siempre lo consigo.. :)

Hola Gaby,
uuff, sí que coincido contigo en que resulta bien complicado esto del “pensar y decir”.. Yo tambien fui de los que, a menudo, “metían la pata” (“meter el rabo”, por acá tiene connotaciones más divertidas y jocosas, ejej).. Y la verdad es que, aún, la sigo metiendo, pero mucho menos (me refiero a la pata, ejej).. De todas formas, me da a mí que esa evidente complejidad, cada cual la va resolviendo como puede, con la práctica y la experiencia.. Al final, creo que todos, más o menos conscientemente, acabamos adquiriendo nuestra peculiar y personal forma de pensar y de decir..

..joo, Anny.. y yo que me había esforzado por suavizar tus textuales palabras: “mmmm, pensándolo bien, creo que no pienso nada, jaja mejor te digo que, generalmente yo acostumbro hablar sin pensarlo mucho”… ejejej.. En fin, prometo que procuraré no volver a “suavizar” nada, para no parecer exagerado.. ejej

Besotes pa las tres