viernes, 3 de septiembre de 2010

PROCESOS

Durante mis estudios de secundaria, tuve un buen profesor de matemáticas: D.Carlos. Después de casi 40 años, aún lo recuerdo con agradecimiento, y hasta con cariño. Tratándose de una asignatura como las matemáticas, este reconocimiento creo que adquiere un valor aún más relevante. En los exámenes, que hacíamos con regularidad, D.Carlos nos insistía que expusiéramos, de la manera más detallada y clara posible, el proceso que seguíamos para resolver los ejercicios, nos permitía usar libros y apuntes, y nos proporcionaba hojas aparte para realizar operaciones "en sucio"(en aquella época no usábamos ni calculadoras, porque casi nadie tenía).
Al principio, todos pensábamos que era una estrategia para tratar de evitar que nos copiáramos unos de otros (siempre resulta más fácil copiar un resultado que todo un proceso). Pronto nos dimos cuenta de que no era este el motivo (o al menos, no era el único ni el más importante). Nos convencimos de ello cuando comprobamos su peculiar modo de puntuar y valorar dichos ejercicios.. en la medida que le era posible seguirlo, aquel profesor puntuaba el proceso seguido por cada alumno en la resolución de cada ejercicio; la solución final era puntuada, por tanto, como el resto de las otras partes de dicho proceso (a veces, y para nuestra más absoluta incomprensión, con menor valor aún que éstas).
Ante nuestras continuas, y a veces airadas protestas, él nos ofrecía, tranquila y sosegadamente, una misma y única explicación: consideraba que el resultado final era, sólo, una parte más del proceso. Consideraba que dicho resultado dependía de múltiples y variados factores, a veces insignificantes, accidentales o poco relevantes para evaluar todo un camino más o menos largo y complejo (como un pequeño error en una operación, un cambio de signo o un fallo de memoria).. Y sobre todo, consideraba que era durante dicho proceso, dónde y cuándo el alumno demostraba sus conocimientos, su capacidad de aprendizaje, su esfuerzo, su comprensión o su razonamiento.
 
Hace unos 16 años, el hijo de unos amigos, cursaba su primer año de BUP. Buen estudiante y atraído e interesado, desde pequeño, por la estética y el arte, se planteaba hacia dónde orientar su inmediato y lejano futuro. Por la cercanía y el aprecio mutuo, me comentaron sus lógicas dudas al respecto. Por el aprecio y la cercanía mutua, invité a aquel joven a realizar, juntos, una tranquila, larga, entretenida y "poco sacrificada" tarea: dedicar algunas horas del largo período vacacional-veraniego, a levantar, construir y recrear, con maquetas, algunos proyectos de arquitectos reconocidos. No había metas, ni elaborados objetivos finales, ni premios o castigos.. sólo la posibilidad de acercarse a una realidad, el diseño y la arquitectura, conocerla un poco mejor a través de una actividad divertida e interesante, disfrutar, aprender, soñar un poco.. !y compartir algunos buenos ratos ¿trabajando?!... Aquel joven, de nombre Pablo, aceptó la invitación, por el aprecio, la cercanía y por su propia inquietud personal. Fue así como, durante varios veranos consecutivos dedicamos una parte de las vacaciones a este proceso de aprendizaje, creativo y compartido.. Seleccionábamos un proyecto, buscábamos una información básica del mismo, dibujábamos los planos a una escala apropiada y realizábamos un estudio de cada conjunto y de las partes que lo componían: desde la idea central del proyecto, hasta el diseño concreto de cada forma y los materiales utilizados en su construcción.. Por último, lo más interesante y atractivo, reconstruir y dar vida a cada uno de estos elementos, con materiales sencillos, económicos y al alcance de cualquiera (cartulinas, cartones, plásticos, maderas, pinturas, alambres, plastilinas, miniaturas..), en un proceso riguroso y detallado, pero creativo e imaginativo a la vez.. Creo que cumplimos, con creces, el principal y único objetivo de aquella tarea: aprender y disfrutar con el proceso y durante el proceso.. Quizás por ello, los resultados, en esta ocasión, quisieron acompañarnos.
En 1980, Umberto Eco publicaba "El nombre de la rosa", uno de los libros más leídos en aquellos años.. No era un best-seller al uso, más bien era un "tocho" de centenares y centenares de páginas, llenas de reflexiones y referencias históricas, sociales y culturales.. Ambientada en el siglo XIV (edad media) y articulada por la investigación de unos crímenes sucedidos en una cerrada y aislada abadía en los Alpes, la novela es, sobre todo, una exaltación del proceso y del camino, frente a las metas y los resultados finales.. La trama de intriga y misterio (ni compleja ni sorprendente), es sólo una excusa para realizar una extensa exposición y reflexión sobre numerosos aspectos: las costumbres y la mentalidad social, la pesada y abrumadora carga de las creencias, el brutal y absolutista poder, temporal y espiritual, de la Iglesia católica, los movimientos religiosos revolucionarios, la represión, la censura, el miedo, el monopolio y el secuestro del conocimiento y de la cultura, el fanatismo y la irracionalidad, el odio y el desprecio.. !Hasta una impresionante y detallada descripción de la concepción arquitectónica y estética de la abadía y de su biblioteca, como expresión y reflejo de la sociedad en la que suceden los hechos relatados!.. Supongo que muchos lectores de aquella novela, hicieron lo mismo que quienes, en 1986, perpetraron la película que lleva su mismo nombre: obviar, simplificar y eliminar todo este extenso contenido, hasta reducirlo a un simplón capítulo de CSI Las Vegas.. Incluso a ellos, me atrevería a recordarles las palabras de Guillermo de Baskerville (franciscano encargado de la investigación de los crímenes) a su discípulo Adso de Melk: "Lo importante en toda investigación, es el proceso seguido durante la misma.."
..Hace mucho que hemos mercantilizado nuestra vida:
la hemos reducido a un balance de cuentas, donde importan, sobre todo, las metas y resultados establecidos.. En función de éstos, realizamos valoraciones y divisiones simplificadoras, erróneas, injustas y bastante absurdas.. éxito o fracaso, ganador y perdedores, utilidad o carga prescindible, rentabilidad, beneficio..

No nos interesa mucho, ni nos preocupa en exceso, cómo se obtienen dichos resultados (ni a qué precio).. Mucho menos, nos interesa pensar en quienes no consiguen los resultados establecidos (ni en las causas, ni en las consecuencias)...
No me refiero sólo al mundo competitivo del deporte, o de la economía.. o al ámbito profesional y laboral.. o al de la formación y la enseñanza.. o al artístico.. También me refiero a otros muchos aspectos de nuestra vida, incluido, por supuesto, el ámbito más íntimo y personal: el de las relaciones humanas y afectivas..

Esta mercantilización simplificadora de la vida, siempre me ha parecido un tanto contradictoria y un mucho estúpida..
..porque, puestos a admitir metas, objetivos y resultados finales, !todos compartimos el mismo, y todos lo conocemos a la perfección!:
!criar malvas y engordar toda una legión de hermosos gusanos!

Mientras alcanzo dicha meta gloriosa y compartida, prefiero quedarme con la creencia y la esperanza de que aquel viejo profesor tuvo algo que ver con que me gustaran, y hasta se me dieran bien, las Matemáticas.. con la ilusión de que aquellos momentos veraniegos, construyendo maquetas, contribuyeron, en algo, a que hoy, Pablo disfrute ejerciendo como arquitecto.. y hasta con la increíble ilusión de que muchos lectores de "el nombre de la rosa", no sólo se mamaron la novela entera (o casi entera), sino que hasta la consideraron bastante más interesante que la película que lleva su mismo nombre..

"Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus”
("Ante nosotros se muestra la rosa, tan sólo su nombre tenemos")

10 comentarios:

Carlos Bonilla :

Rcuerdo que fue en la universidad que por fin me interesaron las matematicas. Tal vez por que usaron ese mismo metodo que indicas en tu entrada.

Javier, si en vez de maquetas de estructuras, se llevara a cabo, solucion de problemas a escala, donde usando el mismo procedimiento de las matematicas, o las maquetas, nos damos la oportunidad de adentrarnos a problemas que OJALA nunca caigaamos y ver como solucionarlos o como terminan, descubrir en tamaño de "maqueta" las consecuencias del mismo. Seria interesante.

TERE :
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Verónica Marsá :

Pues creo que con nuestra generación acabó el buen hacer personal y profesional. La moral actual está regida por el YO, el YA y el MÍNIMO ESFUERZO con los MÁXIMOS BENEFICIOS. Aplicado, obviamente, a cualquier ámbito.
Traté en mis clases de aplicar el valor por la tarea correcta y PF, lo entendió y acogió con agrado el grupo de mayores de 25 años que se matriculaban en la universidad con ánsias verdaderas por saber.

Se me va la mente a... ¿seré conspiranoica?

Beso y buenfinde.

G a b y* :

"Más que los resultados, importa el camino"... pues, te digo Javier, que has tenido una gran suerte en haber tenido un profesor de matemáticas que ha valorado los procesos. Apelo a ese tipo de educación. Hoy por hoy, importa hasta donde llegaste y no cómo llegaste, y si no llegaste, ni si quiera se pega un vistazo en averiguar el por qué. Es una pena, porque este tipo de exigencias, a veces terminan empujando a claudicar, a tirar todo por la borda en base a una frustración por no visualizar una meta clara y exitosa, cuando, pienso, lo importante es dar un paso a la vez, ir de a poco y avanzar sin miedo a tener que replantearse, corregir y volver a tomar envión.
Dime, esas maquetas fueron las realizadas con Pablo? De ser así, pues, es entendible que el chico disfrutara esos veranos de trabajo compartido!
Besitos al vuelo, y una vez más excelente post!
Gaby*

Neogeminis :

También yo tuve un profesor de matemática(o dos o tres para ser más exactos)que evaluaban no sólo el resultado sino el procedimiento por el que llegábamos a él. También recuerdo que ese aspecto de sus enseñanzas fue el que más valoré con el correr de los años.
También me incliné y opté por el diseño y la arquitectura apenas culminar la secundaria (me hubiese encantado la experiencia de recrear las grandes obras con maquetas tan precisas como las que construiste con Pablo).
También yo pienso que hoy por hoy la cultura materialista y exitista pone excesivo énfasis en los logros sin tener en cuenta ni el proceso ni los medios utilizados para obtener el "éxito".
Coincidencias que da gusto compartir en medio de este mundo de locos donde los valores están absolutamente tergiversados.

Así nos va, Javier...así nos va...

Javier D :

Hola, Carlos,
recuerdo haber escrito, alguna vez, sobre ese aspecto de la aplicación de los modelos que nos ofrecen las matemáticas (y otras ciencias), en nuestras vidas.. y creo que, aunque no siempre seamos muy conscientes, ha sido y es una realidad.. igual no tanto, como sería deseable.. Por ejemplo, se me ocurre que la creación de la Unión Europea, desde hace tan sólo unas décadas, y que está aún en sus inicios, podría ser una aplicación de cómo se construye un nuevo sistema, a partir de elementos ya existentes y distintos entre sí.. algo que ha sido una base fundamental en el desarrollo de las matemáticas, desde sus inicios.
Hola, Verónica,
Bué, no sé si yo le aplicaría todo esto, a una cuestión generacional.. en concreto, aquel profesor fue una de las poquitas excepciones (como dice Gaby), que yo tuve la suerte de encontrar (quizás por ello le recuerdo con especial aprecio).. el resto de la educación que recibí, por aquella época (tanto en la escuela como fuera de ella).. !fue bastante tremenda!, che.. (de negativa, ejej).. Lo que sí es posible, como señalas, es que nuestro actual y globalizado sistema de vida, esté potenciando esta mercantilización de muchos de nuestros valores.. también, afortunadamente, creo que como compensación, puede que haya permitido, y esté permitiendo el nacimiento y desarrollo de otros valores menos mercantilizados.. será cuestión de ir optando por unos o por otros, para ver hacia donde nos dirigimos.
Hola Gaby,
comparto la importancia de ese apunte que haces sobre la gran frustración (a todos los niveles) que es capaz de generar esta excesiva y casi obsesiva consecución de unas determinadas metas.. más aún cuando dichas metas, con frecuencia, nos vienen impuestas desde fuera de nosotros mismos.. y las aceptamos sin ni siquiera plantearnos si son las que realmente deseamos..
sip.. estas imágenes son de aquellas maquetas.. sólo por añadir un par de detalles curiosos más.. su tamaño, en planta, apenas alcanzaba el doble folio.. y tambien está recreado su interior, con lo cual el entretenimiento, estaba asegurado, chee.. ejej
Hola, Mónica
bué, por este camino paralelo.. ya empiezo a pensar que algún día, hasta acabaremos haciendo alguna maqueta juntos, ya de mayorcetes, che.. ejjejejejejjjjj.. (es broma, ¿eh?)

Cris :

Hola Javier;
...Bueno, no me toco desde el aprendizaje escolar, comprender la importancia del proceso, en la búsqueda de llegar al resultado. Aprendí si, desde muy pequeña, viviendo experiencias límites. Recuerdo que buscaba la calma, tratando de entender. Como nada me quedaba claro, inmediatamente me reformulaba. “El reformularme", era el aprendizaje de un proceso enriquecido, que se ponía en marcha, para construir y disfrutar (expectante, en silencio, a mi manera).
Las matemáticas me resultaban entretenidas, solo eso. Ahora vivo de ella y en ella. En realidad, la vida misma es una compleja fórmula, que nos demanda resultados.
Las maquetas, se ven como construcciones edilicias reales!.
PD:Ustedes los arquitectos, tiene mucho talento creativo; La mayóría, perfeccionistas en toda línea. Los admiro muchísimo.

Un abrazo.
Cristina

Javier D :

Hola, Cristina,
creo que son importantes esos matices que apuntas.. un proceso no tiene por qué reunir, siempre, las mismas carcaterísticas.. no tiene por qué ser siempre fácil, atractivo, divertido.. es más, yo diría que con frecuencia, suele ser lo contrario..
Quizás, yo me atrevería a señalar, como algo común a todos ellos, esa posibilidad que nos ofrecen de ir asumiendo, con mayor profundidad y convicción, aquello que vamos descubriendo.. La reflexión, por tanto, y como apuntas, creo que adquiere, un mayor valor y protagonismo, en todo proceso..
Besotes, Cristina
PD: bué, tampoco vayas a pensar que yo soy muy perfeccionista, ¿eh?.. ejej.. que va, para nada.. igual y sólo para un par de cosillas sin mucha trascendencia, che.. ejej

centauro purpura :

Bueno padrinete, yo creo que el problema actual, con referencia a los procesos es que todas las cosas deben obtenerse ya , ahora!!! excesiva competitiva: debes ser el primero, llegar a la cima sin importar ni la manera ni a quién vas derribando en el camino y sin importar tampoco cómo y en qué condiciones llegue uno.
El apurar o saltearse etapas no conduce a nada bueno, quedan huecos que antes o posteriormente se harán visibles.
Para mí es muy importante poder disfrutar durante el proceso de aprendizaje, investigando, probando, ampliando y comprobando si siento que voy por el camino adecuado. Las teorías son interesantes pero son los resultados que logramos durante el proceso de comprobación lo que nos aporta seguridad.
Existen procesos que resultan gratificantes y otros que no resultan de igual modo, por ejemplo asumir la vejez o padecer alguna dolencia física crónica.
Creo que lo que importa es atravesar y vivir los procesos de la manera más sana posible.
Besuqueo y abracete padrinete.

Anny :

Me ha gustado el proceso de enseñanza aprendizaje, ante todo me ha gustado la falta de egoismo, el compartir, el saber conducir sin forzar a nada, excepto a dar lo mejor que tenemos, se nota en los detalles de cada maqueta, en lo armónico, lo estético, me gusta Javvy, me gusta....
Un beso, por cierto bailaste bien suelto, un poquito tieso pero eso se corrige, ahora ven te enseño bachata, jajaja
Cuídate un mundo
Anny