viernes, 13 de enero de 2012

CRECIMIENTOS

Las pasadas fiestas navideñas suelen ser un tiempo propicio para los múltiples encuentros familiares… Como mi familia es relativamente pequeña, hemos coincidido, prácticamente todos y en varias ocasiones, a lo largo de estos numerosos días festivos…

En una de estas últimas ocasiones, observé que una de mis sobrinas nietas (de unos poquitos años de edad), en apenas una semana, había crecido de forma más que evidente y hasta sorprendente…
Al comentarlo con sus papás me dijeron que era normal, ya que había pasado por uno de esos procesos infecciosos tan frecuentes en los críos (y más aún en esta época de invierno)…

Recordé aquel axioma popular que pone de manifiesto la relación entre estos procesos infecciosos (ataques a nuestro organismo) y sus consiguientes procesos febriles (defensas de nuestro organismo), con posibles crecimientos acelerados y casi repentinos (sobre todo a edades tempranas de nuestra vida)…
Pero como mis conocimientos en medicina son mucho menos que escasos, me surgió la duda de si es el proceso infeccioso el que da lugar a dicho crecimiento o si es dicho crecimiento (por gasto acelerado de recursos) el que propicia la predisposición a sufrir cualquier ataque a nuestro organismo…
Afortunadamente los papás de mi sobrina son médicos, así que me resolvieron mis dudas, explicándome que el proceso infeccioso genera toda una serie de mecanismos de defensa… y entre dichos mecanismos, un tipo de sustancias que son las causantes de que pueda producirse este crecimiento tan llamativo e inesperado…

Pero una vez resuelta esta duda médica y fisiológica (y como consecuencia de la misma), me surgieron un par de dudas más, para las cuales aún no creo haber encontrado una respuesta clara…
Los individuos y los múltiples grupos sociales (de los que formamos parte), no sólo crecemos (nos estancamos o menguamos) físicamente (en cantidad o número)… también lo hacemos desde otros muchos puntos de vista (emotivos, afectivos, intelectuales, estéticos, éticos, morales)…

Mi primera duda es si, a todo ese conjunto de posibles crecimientos, podría aplicárseles los mismos o similares criterios que se aplican a esos crecimientos físicos, manifiestos y acelerados… Dicho de otra manera ¿crecemos más a partir y como consecuencia de situaciones adversas, dificultades o crisis más o menos traumáticas?...

Es cierto que, en nuestra experiencia individual y colectiva, existen numerosas evidencias de estos crecimientos derivados de las múltiples adversidades encontradas a nuestro paso… Pero también existen innumerables evidencias de todo lo contrario, nefastas consecuencias, retrocesos, pérdidas y víctimas (de todo tipo), ocasionadas por esas mismas adversidades…


Desconozco si existen estadísticas fiables sobre ambas circunstancias opuestas y contradictorias… pero aunque las hubiera (y fueran cuales fueran sus resultados), he de decir que, a mí, personalmente, no me gusta ni me convence esta especie de condena a crecer “en contra de”, “a pesar de” o “en lucha con”… No es porque no crea que sea posible (y a veces, hasta inevitable), sino porque me niego a aceptar como “adecuados y convenientes”, los elevados riesgos y costes que siempre conlleva esta concepción de la vida, en el fondo, tan apocalíptica y de pura (y dura) supervivencia…

Y mi segunda duda es una lógica consecuencia de la primera: ¿por qué parece que confiamos, esperamos y hasta celebramos, tanto, esta forma de crecer “gracias” a las adversidades, y a pesar de ser plenamente conscientes de sus riesgos y sus costes?... ¿No será que confiamos poco en esa otra posible forma de crecer a partir y “gracias” a circunstancias propicias, positivas, motivadoras y alentadoras?...

Porque yo entiendo y comparto que se haga una valoración especial y añadida de quien protagoniza un determinado crecimiento a partir de unas circunstancias adversas e inevitables… pero lo que no comparto ni entiendo es que se pongan en valor, precisamente, esas condiciones adversas, como condición esencial de dicho crecimiento…

Los diferentes sistemas educativos pueden ser un buen ejemplo de ambas formas de entender el crecimiento de los individuos… La mayor parte de mi educación transcurrió en un sistema bastante alejado de los viejos castigos, las amenazas o las insoportables cargas y obligaciones… y aún así pude encontrar numerosas motivaciones (propias y ajenas) para interesarme por el crecimiento (el propio y el ajeno) … no creo que fuera sólo una cuestión de suerte… Ahora escucho, cada día más, que hay que volver a recuperar aquellas viejas técnicas y recursos desechados del “palo y la zanahoria” o “la letra, con sangre entra” … es decir, aprender y crecer a costa y en contra de lo que sea (incluso del propio protagonista de dicho crecimiento)…

Y lo mismo podría decirse de otros muchos aspectos, como la actual situación de crisis económica y mundial… Todo cuanto de positivo y alentador construimos durante décadas para potenciar un mayor, solidario y enriquecedor crecimiento, ahora se nos quiere vender como una amenaza y un peligro… para retornar a las más duras y adversas condiciones posibles, como única y celebrada forma de un determinado crecimiento "milagroso" (el de unos pocos, a costa de otros muchos)…


A mi edad, no espero ya crecer en muchas cosas… si acaso, y por aquello de las inevitables leyes de la naturaleza, más bien espero lo contrario, es decir, ir menguando… Por ello, me interesa poco esta apuesta por retornar a las nuevas/viejas formas de crecer a base de restricciones y palos… (ni mi cuerpo ni mi espíritu están ya para semejantes trotes)…

No aposté por esa forma de crecimiento (propio o ajeno) ni cuando era mucho más joven… mucho menos voy a hacerlo ahora, cuando poco puede afectarme…
Seguiré apostando, como siempre hice, por el crecimiento que puede surgir de la confianza, la estabilidad, el bienestar, la comprensión, el diálogo o la reciprocidad…
Y como hice siempre, seguiré lamentando y denunciando el elevado coste y las numerosas víctimas de esta ancestral tendencia sadomasoquista y antropófaga que, con frecuencia, parece caracterizarnos como especie…

5 comentarios:

Neogeminis :

Impecable!...apoyo todo tu razonamiento y también me he preguntado en más de una ocasión, cuánto de cierto hay en eso de "se crece a partir de las dificultades que uno enfrenta". Por lo menos pongo en duda la validez de esa sentencia como exclusividad del proceso de crecimiento. He tenido también la suerte de participar de un proceso educativo que apostó por una enseñanza motivadora y reflexiva, y creo que si hoy algún trasnochado plantea lo contrario como necesario para recuperar los niveles educacionales perdidos es por pura ineptitud.
La vida nos enseña a crecer por diversos caminos y creo que el proceso de aprendizaje y el provecho que cada quien saque de lo que le toca vivir depende en mayor parte de uno mismo y la voluntad que tenga por salir adelante. No todos los que superaron una enfermedad, una pérdida irreparable, una tragedia importante, lograron recuperarse y crecer espiritualmente. Muchos quedaron aplastados, amargados, deprimidos y hasta renunciaron a seguir viviendo. Si la manera más efectiva de crecer resultara ser pura y exclusivamente mediante el sufrimiento, esta vida sería sumamente injusta y resultaría ser una cruda competencia de supervivencia del más fuerte. No quiero un mundo así. Ni tampoco creo que Dios, o los hados o las fuerzas superiores nos hayan destinado ese triste destino.
Como siempre Javier, pasar por aquí resulta ser la oportunidad para quedarse a meditar y reflexionar en serio jejejeje...(no vale aquí eso de hola que tal, pasaba a saludarte!...espero que sigas bien y tengas felices fiestas!!! ajjajajaa)

Un abrazo fuerte!

Javier D :

Hola Mónica,

sip.. recuerdo que de pequeñito (supongo que como al resto de los críos), me costaba entender aquellos frecuentes y apocalípticos mensajes de “la vida como castigo y condena a un valle de lágrimas”… Fue con el paso de los años cuando empecé a entenderlos, sobre todo al comprobar que el origen de aquellos mensajes siempre parecía provenir de personas y grupos cuyas vidas estaban bastante alejados de las condenas y adversidades propias…
Igual es que temían perder los privilegios propios.. o pretendían justificar las adversidades ajenas.. o lo que es peor, anhelaban (y anhelan) acentuar las segundas, para mantener y acrecentar los primeros..

Un abrazo grande
PD: náa, no me digás eso.. que me asustás, che.. ejej.. sólo pretendía contar una pequeña anécdota navideña.. (lo demás debió colarse sin darme cuenta.. :)

Anny :

Y si, yo tambien apuesto por lo mismo que tu, por crecer en base a pasos positivos, a motivaciones, a sueños propios, aunque a otros les parezcan utopias, en fin, cada quien decidimos de qué forma vamos a enfrentar los obstáculos de la vida que, como bien dices, inevitablemente se presentan.

A mi, con todo y mis travesuras y mis loqueras de clase nunca me pusieron orejas de burro ni osaron pegarme con una regla en las manos, mejor que no lo hayan intentado, :)
en mi infancia pues hubo situaciones dificiles que yo, dada mi naturaleza, las enfrente en forma positiva, probablemente como dices me hicieron crecer, pero ojo, que el crecimiento siempre se da y no siempre en forma positiva, mira que se encuentra uno, con cada tumor humano que verdaderamenteeee.

En fin, como dice Moniqué, acá contigo siempre se detiene uno a matizar como tu dices.

Me alegra que te hayas reunido con la familia, que lo hayas pasado lindo y que hayas dejado al besiño descansando un rato, jaja.

Un beso pedacito de gente, que estes muy bien!

Menos mal que erres alto, asi en la menguada no te me vuelves un duende de una vez.

Anny

Javier D :

Hola Anny,
..eso de “colocar orejas de burrito” no llegué a conocerlo yo (supongo que por ser algo más joven que vos :))… De todas formas, creo que son tantas las expresiones de esta “cultura del esfuerzo y el sacrificio”, que difícilmente podemos escapar a todas ellas.. Sin ir más lejos, creo que ya empezamos mal desde el principio, con aquella apocalíptica condena de “parirás con dolor”, porque si bien se ha avanzado y corregido en parte, ¿no sería más adecuado que, dada nuestro supuesto estado de privilegio en la evolución de las especies, hubiésemos evolucionado hacia alguna forma de reproducción más “relajada y menos agresiva”, como por ejemplo, la ovípara?.. no sé, seguro que vos, como profesional especializada, tenés más ideas al respecto, che..
PD: a vé, SBES no está de descanso (no puede, el pobre).. !qué sería de nosotros sin su continua e insustituible presencia cotidiana!.. otra cosa es que yo no pueda, siempre, seguir su abundante y apretada agenda, che.. :))

Feng Shui en la oficina :

Es la primera ves que visito tu blog y me a encantado es todo un gusto siempre tener algo bueno que leer.