Hasta las primeras décadas del siglo pasado los núcleos urbanos eran de los ciudadanos "de a pie". Las ciudades estaban pensadas por y para dichos ciudadanos; sus calles, plazas, paseos, alamedas, bulevares... eran diseñados para caminantes, paseantes, peatones y habitantes-residentes... Los diversos transportes, carros, carromatos, carruajes, carrozas, coches de caballos (todos de tracción animal), eran integrados, sin muchos traumas ni complicaciones, como un elemento más de la movilidad urbana-peatonal (quizás su mayor inconveniente era de tipo higiénico, por aquello de sus "cagadas y meadas")...
El desarrollo industrial dio lugar a la concentración y desarrollo urbano, y a un brutal incremento de las grandes distancias y la movilidad urbana.
Ante esta nueva realidad, la aparición e incorporación del vehículo motorizado, iba a cambiar de forma radical, y para siempre, la ciudad moderna, y sobre todo, iba a cambiar su carácter y diseño peatonal.
La incompatibilidad total del vehículo motorizado y el paseante, iba a significar una lucha sin cuartel, acelerada, y vertiginosa sobre quién sería el nuevo dueño de la nueva ciudad... y quién establecería e impondría sus necesidades y exigencias en la nueva configuración y el diseño del territorio urbano...

No hacen falta muchos títulos universitarios para constatar que aquella lucha fue ganada, rápida y por brutal goleada, por los vehículos a motor... (!a ver quién coño se enfrenta, a pie, a un autobús, un todo-terreno, un deportivo, o un mono-volumen familiar a toda pastilla!)...
Y como consecuencia de aquella descomunal derrota, los peatones pagaron, y seguimos pagando un siglo después, todo un rosario de infames y humillantes consecuencias...
Los vehículos a motor se adueñaron de nuestras calles y plazas, no sólo para circular, también para aparcar, y sobre todo, para exhibirse, enseñorearse y refregarnos su poder y sus privilegios.. mientras, los peatones éramos expulsados de las mismas y confinados en exiguas y angostas "reservas", llamadas aceras, o en aislados islotes-refugios de cemento, rodeados, vigilados y acosados por la presencia constante de todo tipo de máquinas (paradas o en movimiento)... Para poder transitar mínimamente por el territorio urbano, estamos obligados a utilizar, como el ganado, un reducido número de estrechos pasos establecidos, denominados con recochineo como "pasos de cebra" (cebras... de la familia de los asnos); eso sí, hemos de utilizarlos acojonaos y humillados, dando siempre las gracias a aquellos conductores que tienen a bien permitirnos y cedernos el paso (salvo, claro está, que estés dispuesto a acabar espachurrado bajo las ruedas de alguno de ellos)... Pero sobre todo estamos obligados a tragarnos toda la mierda que van soltando, sin recato o pudor alguno, por sus aclamados y vitoreados "culos de escape"... una mierda calentorra, abrasadora y pestilente que lleva décadas inundando nuestros pulmones, nuestras calles, nuestras plazas, nuestras casas, nuestras ciudades y nuestras vidas... !y a la que hace mucho años ya nos hemos acostumbrado! (!qué remedio!)...
Los peatones, como sucede con todas las grandes víctimas, desarrollamos un profundo y generoso sentido solidario; desde nuestras "reservas" observábamos, cada día, cómo algunas "criaturas", similares a nosotros, se jugaban el pellejo (o sea la vida), intentando sobrevivir en la jungla del asfalto, transitando y culebreando entre las máquinas motorizadas... y por supuesto, cayendo despanzurradas y reventadas bajo las mismas: !eran las criaturas-CICLISTAS!... !Pobres criaturas!, pensábamos y sentíamos los peatones, cada vez que alguno de sus desmembrados miembros nos golpeaba, o su sangre o sus sesos nos salpicaban...
Y como era previsible... !nos pudo más nuestro corazón solidario, que nuestras escarmentadas cabezas!... !Les ofrecimos un amplio espacio en nuestras menguadas "reservas aceradas"... Un espacio que incluso les arreglamos y acondicionamos, para que pudieran transitar tranquilos y relajados, alejados del permanente acoso y peligro de las máquinas motorizadas... Un espacio que hasta bautizamos con el nombre de "carril-bici", en su honor, y en honor y recuerdo de sus numerosas víctimas caídas en el asfalto...
Creímos, los peatones, que aquellas criaturas-ciclistas nos estarían infinita y eternamente agradecidos... Creímos, los peatones, que aquellas criaturas transitarían por nuestras "reservas" mostrándonos, continuamente, dicho agradecimiento eterno... que nos irían saludando, atentos, siempre, a devolvernos tan inmenso favor, y ofreciéndonos su posible ayuda (acompañando a algún peatón anciano y desvalido, recogiendo a algún bebé peatón caído, o transportando alguna pesada carga de la compra de algún sobrecargado peatón caminero)... Creímos, los peatones, que aquellas criaturas siempre tendrían en cuenta aquel viejo y sabio refrán que, a todos, nos recuerda que "De bien nacidos, es ser agradecidos"...
!!!!!!! GRAVE.... GRAVÍSIMO ERROR !!!!!!
Los peatones olvidamos que, con frecuencia (no siempre, gracias a dios), los individuos y colectivos víctimas de acoso y agresión, son infectados con un extraño virus vengativo, que les induce a reproducir, en cuanto pueden, las actitudes y comportamientos de sus agresores...
...!Dicho y hecho!...
Estas criaturas-ciclistas han tardado muy poco en convertirse en Primates-Agresores-Sobre-dos-ruedas... Al alarido (o gruñido), de "!AHORA, LAS ACERAS YA SON NUESTRAS!", estos desquiciados primates se lanzan como posesos y transitan, a toda leche, por nuestras reservas, haciendo sonar sus ridículos timbres, insultándonos y arrollando todo cuanto se pone a su alcance (niños, ancianos o minusválidos)... No contentos, ni satisfechos, estos desvergonzados primates (a imitación de sus depredadores-conductores), han comenzado a exigir y reclamar a las autoridades competentes, códigos y normas que legitimen sus "derechos" (derechos que nos han usurpado y robado a los ingenuos peatones)... !incluso tienen la desfachatez de exigir sanciones y multas para todos aquellos peatones que no respetemos sus nuevos "privilegios"!...
Los peatones comenzamos a vivir acojonaos, humillados y reprimidos en nuestras propias reservas (no es la primera vez que ocurre algo semejante, a lo largo de la historia)... !Hasta han empezado a colocarnos nuevos "pasos de cebras" en el interior de nuestras aceras!...
! Por todo ello, es necesario y urgente hacer un llamamiento a todos los PEATONES, para empezar a ejercer una firme RESISTENCIA !
Es cierto que no todas estas criaturas-ciclistas son primates-agresores... Pero nuestra delicada situación no nos permite ir haciendo distinciones... ni es nuestra obligación dedicarnos a "educar" a los muchos que sí lo son...
Nuestra principal prioridad, como peatones, es defender LO POCO (poquísimo) QUE NOS QUEDA: ! nuestra dignidad, nuestro orgullo y nuestras aceras !...
Y si no queda otro remedio... ! habrá que correrlos a gorrazos!... hasta devolverlos a la jungla de asfalto (desde donde, visto lo visto, no deberíamos haberles permitido salir)... y allí, con los grandes carniceros-conductores, que se dediquen despedazarse, mutuamente, como más les apetezca...
Ya hay voces avispadas que proponen nuevos destinos utilitarios para nuestras reservas peatonales, como el amarre de portaviones y submarinos nucleares para tareas de mantenimiento, el aterrizaje y aparcamiento de Airbúss y Boeïngss para su repostajes, o la instalación (cada 500 metros), de cementerios de residuos radiactivos...
A este ritmo, y si no reaccionamos rápida y contundentemente, dentro de unas pocas décadas, el ser humano bajará, drásticamente, !su ESTATURA!... porque vendremos a este mundo sin extremidades inferiores, esto es !sin PATAS!... total, !para el poco uso que les damos!...
Mi gran inquietud, para entonces, no es otra que la siguiente:
¿cómo se jugará al fútbol, en dicho futuro cercano y "despatado"?...
( !porque a mí, sólo se me ocurre que habrá que jugar con el _ _ _ _ _ _! )